24 de junio 

 

Feliz mañanita de San Juan, hijo.

Si de veras esta fecha de solsticio tiene un solo gramo de magia, la uso para ponerme en contacto contigo y decirte que te quiero.

Seguimos avanzando, entre el calor y el cansancio, la añoranza y la búsqueda de motivaciones. Te echamos muchísimo en falta, Rodrigo. Pero vamos hacia ti.

Desde el vértigo de la existencia diaria, te llamo, cariño. Por favor, nunca dejes de volar, ni de ser feliz, ni de hacernos señales que nos sirvan de brújula.

Te queremos.

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