Nuestros onces

Dos meses quedan para el nuevo aniversario. A las puertas de diecisiete años sin ti, me invaden sensaciones de incredulidad y de impotencia. ¿Cómo es posible que no estés, que desaparecieras de improviso? ¿Cómo hemos podido seguir sin ti?

Todavía me lo pregunto. Aún te echo en falta cada mañana, cada vez que sucede algo especial y no te tengo cerca para compartírtelo.

Hijo querido, no te olvidamos. Te queremos para siempre. Espéranos.

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