Nueva etapa 

Hoy empiezan el verano y las vacaciones, pero también es el cumpleaños de Papá.

Lo celebraremos con tu hermano y parece que nos hemos acostumbrado a tu ausencia, pero, mira, hijo, siempre nos faltas tú.

Qué estarías haciendo, viviendo, pensando si estuvieras con nosotros. Cómo sería tu vida. Y las nuestras a tu lado. Esa es siempre nuestra duda vital.

Te pensamos, te echamos en falta, Rodrigo. Por favor, hijo, haz sonar los cascabeles de tu risa.

Te queremos. Siempre contigo. Siempre cuatro.

24 de junio 

 

Feliz mañanita de San Juan, hijo.

Si de veras esta fecha de solsticio tiene un solo gramo de magia, la uso para ponerme en contacto contigo y decirte que te quiero.

Seguimos avanzando, entre el calor y el cansancio, la añoranza y la búsqueda de motivaciones. Te echamos muchísimo en falta, Rodrigo. Pero vamos hacia ti.

Desde el vértigo de la existencia diaria, te llamo, cariño. Por favor, nunca dejes de volar, ni de ser feliz, ni de hacernos señales que nos sirvan de brújula.

Te queremos.

Mucho calor

Son las seis y media, no puedo dormir, sufrimos una ola de calor sofocante y no bajan las temperaturas ni por la noche. Pienso en ti.

Veo a tu hermano, a tus amigos, y vuelvo a sentir el vacío que ha dejado tu muerte injusta y malvada. Rodrigo, hijo querido, qué difícil es seguir viviendo tras aquel momento horroroso. Parece que nos hemos hecho a esta nueva vida sin ti y regresa el dolor, por oleadas, y la pena negra de tu marcha. Y la rabia de lo injusto se remueve con otras acciones terroristas, con otros sucesos que implican muchas víctimas.

Por más que los intentamos evitar, nos afectan. Aunque la gente que no ha sufrido pérdidas traumáticas no lo llega a entender y volvemos a ser unos bichos raros. Casi parece que nos acusan de recrearnos en nuestro sufrimiento. Ojalá pudiérmos salir de esta rueda infernal.

Como el calor que nos sofoca es la angustia que nos acompaña, me temo que ya de por vida.

Pienso en ti, Rodrigo. Y te quiero, te llamo, te ruego que no nos olvides, por favor, porque vamos siguiendo tus pasos.

No tenías que haberte ido tan pronto, antes de tiempo.

Te queremos.

11 de junio de 2017


Hola, cariño 
Otra vez día once. Trece años y tres meses contando los onces que te arrancaron de nuestro lado. 

Te queremos, Rodrigo. Nunca dejaremos de pensar en ti, ni de echarte de menos. 

Estos días que vivimos 

Buenos días, Rodrigo. Te escribo medio dormida, mientras escucho el canto de los pájaros mañaneros.
Todos seguimos bien. Tu hermano y su novia, Papá y yo. Solo nos faltas tú. Qué extraño es este vacío. A pesar del tiempo transcurrido, te echamos en falta. Siempre.

Siempre.

Y aunque el día a día nos pinta cierta cotidianeidad, el cuadro está raro, hueco, sin ti.

No te olvidamos, hijo. Espéranos.

​​

Junio 

Entre el calor y el cansancio, pienso en ti, hijo. Otro sábado que te escribo, otra semana que ha pasado … Me pierdo en los engranajes de la vida.
Sin ti.

Y tú cada vez más lejano, más ausente, más niño de apenas veinte años. Perdido en el pasado de muchas primaveras de añoranza, veranos de recuerdos, otoños de nostalgias e inviernos vacíos.

Rodrigo, repito tu nombre en mi corazón, y en voz alta, y hasta lo canto. Pero no vuelves a casa.

Desde el desconcierto de esta existencia te sigo queriendo, llamando y deseando volver a encontrar.

Te quiero.

Sigue la vida

Sigue la vida, sí, y nosotros intentamos no quedarnos atrás y continuar con ella.

Al final del camino esperamos encontrarte, Rodrigo. Y nos cuesta no desfondarnos en el día a día de cosas tantas veces estúpidas. Pero ¿qué nos queda, si no?, ¿malvivir?, ¿malgastar nuestro tiempo en esta tierra?

A menudo me asaltan el miedo y la desesperanza. Sin embargo, aquí me tienes, hijo: luchando.

Por tu padre, por tu hermano, por tu dulce recuerdo, por mí misma. Te prometo que siempre lucharemos.

No te olvides tú, por favor, de hacernos tus guiños curativos.

Te queremos.

Catorce cumples sin ti 

 

Era un martes fresco de primavera y fui vestida de manga larga al hospital. El viernes, cuando nos dieron el alta y nos mandaron a casa se había instalado un calor veraniego como el de estos días actuales.

Rodrigo, hijo, pienso en ti con melancolía en lo que debería haber sido tu trigésimo cuarto cumpleaños.

Todavía me asaltan la rabia, la tristeza, el vacío y la desdicha. Nunca estoy ni estaré curada del espanto de tu marcha injusta y repentina.

En este día de tu cumpleaños te pienso, te busco, te quiero.

Nunca dejes de enviarnos señales para el reencuentro.

Más cumpleaños de mayo

Lala cumplía el 20,  tú el 24 y tu prima A. el 26. Cinco, con D. el 1 y yo misma el 2: en este mes de mayo tenemos una buena cantidad. Os echamos de menos.
La abuela podía estar cumpliendo 86,  tampoco sería tan descabellado, ahí está su hermana, tres años mayor y tan terne. Y tú, hijo, qué dolor ver cómo todos tus amigos evolucionan (lógico, pues la vida no se detiene), cambian, maduran, se asientan en tal o cual sitio. Sin ti. Te quedas solo, en un recuerdo agridulce solamente, ay. En una imagen de veinte años casi niños.

Feliz cumplecielos, Mamá. Feliz finde a todos los que nos esperáis desde el otro lado.

Mediados de mayo

Hola, cariño, otra semana , otra graduación de bachillerato, otra primavera de lluvias y soles … Todo me parece ya experimentado, se me va la vida deprisa y me acerco a ti por momentos.

Papá me dice que no exagere, que todavía somos jóvenes, que nadie sabe cuánto le falta, y basta tu ejemplo para demostrarlo, pero no consigo evitar esta sensación existencial de inconsistencia.

Y, bueno, que estamos bien, hijo. Que seguimos trabajando y luchando unos por otros (por mí y por todos mis compañeros, como cuando jugábamos) y que nos embarga ya el cansancio del final de etapa. Necesitamos pronto unas buenas vacaciones.

Espero noticias editoras sin agobios, sin muchas esperanzas, pero con una puntita de expectación. Todavía es tiempo de seguir aguardando, y además me siento liberada desde que terminé el texto. A cambio tú andas más lejos, Rodrigo, pero no puedo recriminar tu afán independiente. Me dan ganas, pero no.

En todo caso, sea esto un mensaje en tu contestador automático: te quiero. Nunca te olvido. Volveremos a abrazarnos.