{"id":2748,"date":"2011-03-06T10:54:02","date_gmt":"2011-03-06T09:54:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogderoltrigo.wordpress.com\/?page_id=2748"},"modified":"2019-02-17T09:59:04","modified_gmt":"2019-02-17T08:59:04","slug":"los-hechos-probados","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/roltrigo.com.es\/index.php\/los-hechos-probados\/","title":{"rendered":"Los hechos probados"},"content":{"rendered":"<h2>REPORTAJE: LA VERDAD DEL 11-M<\/h2>\n<p>BASADO EN LA SENTENCIA JUDICIAL (ver PDF en el enlace )<\/p>\n<h1><a href=\"http:\/\/blogderoltrigo.files.wordpress.com\/2011\/03\/sentenciahechosprobados.pdf\">SENTENCIA HechosProbados<\/a><\/h1>\n<div>\n<p><strong>Antonio Jim\u00e9nez Barca y Pablo Ordaz<\/strong> 04\/11\/2007<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/reportajes\/Hechos\/Probados\/elpepusocdmg\/20071104elpdmgrep_1\/Tes\">El Pa\u00eds<\/a><\/p>\n<\/div>\n<p><em>La sentencia del 11-M deja zanjada la autor\u00eda islamista del mayor atentado de la historia de Espa\u00f1a. EL PA\u00cdS reconstruye, a partir del fallo judicial, la trama de la matanza.<\/em><\/p>\n<p>_____________________________________________<\/p>\n<p>Todo se fragu\u00f3 un 29 de febrero, ese d\u00eda que normalmente no viene en los calendarios. La ciudad de Avil\u00e9s amaneci\u00f3 cubierta de nieve, y Jos\u00e9 Emilio Su\u00e1rez Trashorras, un ex minero aficionado a las juergas con droga y a los coches caros, apareci\u00f3 por Casa Tito con la intenci\u00f3n de desayunar. Acababa de despedir a unos \u00e1rabes que hab\u00eda conocido unos meses antes. Su vecino Rub\u00e9n Iglesias, que ya estaba en el bar, se extra\u00f1\u00f3 de verlo llegar tan desastrado, vestido con un ch\u00e1ndal sucio, restos de barro en los bajos de los pantalones y pinta de no haber pegado ojo en toda la noche. Trashorras lleg\u00f3 acompa\u00f1ado por un pobre diablo llamado Gabriel Montoya Vidal y conocido como El Gitanillo.<\/p>\n<p>-Hemos estado de copas toda la noche -se justific\u00f3 Trashorras ante su vecino.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n dio por buena la explicaci\u00f3n, pero no se la crey\u00f3. \u00abJos\u00e9 Emilio era muy pijo y se arreglaba mucho, sol\u00eda salir bien vestido, hasta de corbata. Por eso le llam\u00e1bamos <em>Tito Winnie<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>En los coches que Trashorras vio partir viajaba un marroqu\u00ed de 29 a\u00f1os, nacido en Taourit, un pueblo del Atlas, y al que llamaban Abdallah. Nada m\u00e1s llegar a Madrid, y tras descargar la dinamita que hab\u00edan conseguido en Asturias, el tal Abdallah -cuyo nombre verdadero era Abdennabi Kounjaa- busc\u00f3 tres cuartillas cuadriculadas y escribi\u00f3 en \u00e1rabe:<\/p>\n<p>-En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. Este es mi testamento y espero que se lea con prudencia.<\/p>\n<p>Abdallah ya present\u00eda que iba a morir. Su c\u00e9lula islamista, compuesta por al menos 22 personas, acababa de conseguir la dinamita necesaria para perpetrar un gran atentado en Madrid. Adem\u00e1s de Abdallah, trabajador ocasional en busca de papeles -lleg\u00f3 a ser profesor de ni\u00f1os musulmanes en un pueblo de Navarra-, la c\u00e9lula terrorista estaba integrada por los personajes m\u00e1s dispares. Un traficante de hach\u00eds casado con una espa\u00f1ola que acababa de radicalizarse despu\u00e9s de una temporada en una c\u00e1rcel de Marruecos. Un economista que trabajaba en una inmobiliaria. Un mujeriego especializado en reparaci\u00f3n de lavadoras. Dos hermanos originarios de Tetu\u00e1n apellidados Akcha. Un estudiante brillante, conocedor de varios idiomas, hijo de un notario de Nador. Un fontanero y alba\u00f1il especializado en chapuzas. Un atleta de medio fondo, inmigrante de segunda generaci\u00f3n, al que su padre hab\u00eda echado de casa por vago. Un carnicero de Lavapi\u00e9s amigo de las discotecas, un marroqu\u00ed que regentaba un locutorio en el mismo barrio, muy cerca de la carnicer\u00eda, y que tambi\u00e9n reparaba m\u00f3viles y vend\u00eda tarjetas de prepago&#8230; Lo heterog\u00e9neo del grupo no entorpec\u00eda sus planes terroristas, sino m\u00e1s bien lo contrario. Todos -desde sus respectivas habilidades y niveles de formaci\u00f3n- buscaban un fin com\u00fan, el mismo que Abdallah se esmer\u00f3 en plasmar en su testamento, un texto que era tambi\u00e9n una despedida:<\/p>\n<p>-Para mi mujer: tu marido ha vivido a\u00f1orando este cometido, as\u00ed doy gracias a Dios por haberme orientado por este camino. Te quiero decir que no hace falta que subas a Espa\u00f1a. Agradece a Dios que est\u00e1s bien con tu familia. Ser\u00eda il\u00edcito que subieras. Cuida a tus hijos, ens\u00e9\u00f1ales el Libro de Dios y la sunna del profeta de Al\u00e1 (Dios reza por su alma) hasta que encuentres a tu Dios. Que sepas con certeza, que yo he dejado a mis hijos no por deseo m\u00edo, sino por cumplir una orden de Dios, el Todopoderoso y Alt\u00edsimo.<\/p>\n<p>Aquel 29 de febrero no hab\u00eda sido un d\u00eda f\u00e1cil para Abdallah. De hecho, cuando se puso a escribir, ya hac\u00eda muchas horas que estaba en vela y a\u00fan le quedaban muchos p\u00e1rrafos antes de concluir su despedida.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s llegar de Avil\u00e9s, los terroristas descargaron el explosivo en un agujero previamente impermeabilizado de una finca de Morata de Taju\u00f1a (Madrid). El <em>zulo<\/em> hab\u00eda sido excavado por el alba\u00f1il del grupo, Otman El Gnaoui, siempre seg\u00fan las instrucciones de uno de los l\u00edderes de la banda, un tipo flacucho y pendenciero, un camello de poca monta por las calles de Madrid hasta que se radicaliz\u00f3 durante una temporada que pas\u00f3 a la sombra en una c\u00e1rcel de Marruecos. El Chino, que as\u00ed le llamaban a Jamal Ahmidan por sus ojos peque\u00f1os y rasgados, se mov\u00eda a sus anchas por los bajos fondos, su h\u00e1bitat natural en sus tiempos de traficante y ladr\u00f3n. Sol\u00eda gastar pasaportes falsos y una pistola siempre dispuesta por si los negocios se complicaban. Ese conocimiento del medio fue de gran utilidad para la c\u00e9lula islamista. Otros en la banda, m\u00e1s ilustrados, entend\u00edan de libros, de aleyas del Cor\u00e1n, de ordenadores y de tel\u00e9fonos m\u00f3viles, pero en la fase de preparaci\u00f3n del atentado todos depend\u00edan de \u00e9l. S\u00f3lo El Chino -un ex yonqui casi analfabeto- se las pod\u00eda ingeniar para encontrar 200 kilos de dinamita. Y sobre todo, para hacerse con los alijos de hach\u00eds suficientes para pagar su importe.<\/p>\n<p>La operaci\u00f3n de intercambio se inici\u00f3 varios meses antes, concretamente el martes 28 de octubre de 2003. Cuatro personas se sentaron a la mesa del McDonalds de Carabanchel, al suroeste de Madrid, justo enfrente del hospital G\u00f3mez Ulla. El primero era Su\u00e1rez Trashorras, que quer\u00eda hach\u00eds para trapichear en Avil\u00e9s. El segundo y el tercero, los integrantes de la c\u00e9lula -El Chino y Rachid Aglif, el carnicero de Lavapi\u00e9s- que buscaban la dinamita. La cuarta persona era el intermediario. El que puso en contacto a dos mundos tan distintos se llama Raf\u00e1 Zouhier, un marroqu\u00ed criado en Madrid y dispuesto a trabajar en lo que se encartara, sin remilgos, ya fuera de mat\u00f3n de discoteca o de <em>stripper<\/em> embadurnado de aceite, de atracador de joyer\u00edas o de confidente de la Guardia Civil. Los \u00e1rabes le propusieron a Trashorras que les suministrase una partida de 60 kilos de dinamita.<\/p>\n<p>En una mesa cercana, Carmen Toro, por aquel entonces esposa en ciernes de Trashorras, y su hermano Antonio esperan junto a un amigo de Avil\u00e9s el fin de la reuni\u00f3n.<\/p>\n<p>En la mesa principal, los cuatro hombres hablan de dinamita. Trashorras sabe d\u00f3nde encontrarla. El lugar se llama Mina Conchita. \u00c9l trabaj\u00f3 all\u00ed hasta que le concedieron una pensi\u00f3n de invalidez por esquizofrenia. La falta de control es absoluta. Adem\u00e1s, Su\u00e1rez Trashorras conoce a gente dentro, voluntades dispuestas a ser torcidas a cambio de un precio adecuado. El asunto promete. Los cuatro quedan en verse de nuevo.<\/p>\n<p>La segunda reuni\u00f3n se produce un par de semanas despu\u00e9s, a mediados de noviembre, en otro McDonalds de Madrid, esta vez en la zona de Moncloa. Trashorras, su prometida, Antonio Toro, Rachid Aglif, <em>El Conejo,<\/em> Jamal Ahmidan, <em>El Chino<\/em>, y Raf\u00e1 Zouhier. Juntan dos mesas. Hablan de una deuda pendiente de hach\u00eds que el ex minero asturiano se compromete a pagar, en parte o por completo, con entregas de dinamita.<\/p>\n<p>La primera entrega tiene lugar el 5 de enero. Un chaval de Avil\u00e9s, Sergio \u00c1lvarez, tambi\u00e9n conocido como <em>Amokachi<\/em>, acepta el trato que le ofrece Su\u00e1rez Trashorras: 600 euros a cambio de transportar en un autob\u00fas de l\u00ednea hasta Madrid una bolsa cerrada con un candado. Sergio barrunta que la pesada bolsa -unos 40 kilos- esconde algo delictivo, incluso es probable que no desconozca que se trata de dinamita, pero cumple el encargo. En la estaci\u00f3n de M\u00e9ndez \u00c1lvaro entrega la carga a un marroqu\u00ed de ojos achinados y regresa en el autob\u00fas de l\u00ednea. Trashorras, en vez de pagarle con los 600 euros acordados, le entrega una bola de hach\u00eds de unos 200 gramos que Sergio y sus amigos se fuman esa misma noche, la noche de Reyes de 2004.<\/p>\n<p>Trashorras recluta a\u00fan a dos infelices m\u00e1s para que bajen a Madrid con bolsas similares y con id\u00e9ntica carga. Pero a la c\u00e9lula de El Chino el ritmo de entrega le parece insuficiente. No puede esperar m\u00e1s. Deciden subir ellos, recoger todo el explosivo de una tacada y volver a Madrid.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado 28 de febrero un frente fr\u00edo estremeci\u00f3 todo el norte de Espa\u00f1a, con viento, lluvia y nieve. Y justo esa tarde, Trashorras subi\u00f3 a Mina Conchita en un coche acompa\u00f1ado por El Gitanillo. Les segu\u00eda otro veh\u00edculo, un Golf de color negro en el que viajaban El Chino, uno de los hermanos Akcha y Abdallah, el antiguo profesor de ni\u00f1os musulmanes, al que le faltaba un d\u00eda para comenzar a redactar su testamento en unas cuartillas:<\/p>\n<p>-Para mis suegros: os confirmo que yo he dejado este mundo porque no vale tanto como vosotros pens\u00e1is, y porque yo quiero encontrarme con mi Dios y que est\u00e9 contento conmigo. Os pido cuidar a vuestra hija. No dej\u00e9is que vaya a la tierra de los infieles. Vosotros no sab\u00e9is d\u00f3nde est\u00e1 el Bien. Guardaos vosotros mismos y a vuestros familiares del Infierno, si de verdad sent\u00eds responsabilidad hacia vuestra hija y sus ni\u00f1os. No os pong\u00e1is tristes por despedirme, gracias a Dios me siento feliz en esta senda. Que la paz y la misericordia est\u00e9n con vosotros.<\/p>\n<p>Por el camino a la mina, Trashorras decide dar la vuelta y volver a casa. All\u00ed recoge unas botas de monta\u00f1a y se las presta al Chino, que se hab\u00eda desplazado a Asturias con mocasines. Ya al pie de la mina, Trashorras y El Chino suben hasta la entrada de las galer\u00edas, donde los mineros suelen guardar la dinamita sobrante de las voladuras. Pasados tres cuartos de hora, regresan. Es entonces cuando Trashorras -en presencia de El Gitanillo- le recuerda a Ahmidan:<\/p>\n<p>-Acu\u00e9rdate de recoger la bolsa con las puntas y los tornillos, que se ha quedado 15 metros m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Las puntas y los tornillos a los que se refiri\u00f3 Trashorras aquella tarde actuar\u00edan como metralla de las bombas que el 11 de marzo estallaron en los trenes de Madrid. Jos\u00e9 Luis S\u00e1nchez, marido de Marion Cintia Subervielle, record\u00f3 hace meses que cuando su mujer era un cad\u00e1ver casi irreconocible tendido en el improvisado dep\u00f3sito del Ifema, le arranc\u00f3 un clavo que se le hab\u00eda incrustado en el rostro.<\/p>\n<p>Vuelven todos a Avil\u00e9s. Los terroristas compran en un Carrefour seis mochilas, tres linternas, yogures, un cuchillo de cocina, un paquete de magdalenas y unos guantes. A la cajera que les atendi\u00f3 se le qued\u00f3 grabado el rostro de Ahmidan por la manera insidiosa de mirarla.<\/p>\n<p>Es El Gitanillo quien los gu\u00eda esta vez a la mina. El menor se queda agazapado en el coche, entre unos arbustos, mientras los integristas, con las mochilas al hombro, suben alumbr\u00e1ndose con la linterna que acaban de comprar. Lo hacen a trav\u00e9s de un sendero estrecho que conduce a la mina. Tras recoger otra partida de dinamita, intentan emprender el regreso, pero se pierden en el laberinto oscuro de maleza, barro y nieve en que se ha convertido la monta\u00f1a. Al final, los terroristas logran dar con el camino de vuelta. Llegan al garaje del ex minero, donde sacan los explosivos de las mochilas y los meten en el maletero de uno de los coches. Y vuelta a por m\u00e1s dinamita&#8230;<\/p>\n<p>Ya al mediod\u00eda del d\u00eda 29 de febrero, los tres terroristas salen en direcci\u00f3n a Madrid. El Chino conduce el coche que abre la marcha. Los otros dos van detr\u00e1s, con el maletero lleno de Goma 2 Eco. El Chino llama a otro miembro de la banda en Madrid, el alba\u00f1il-fontanero Otman El Gnaoui, y le ordena que suba a su encuentro y que le lleve su pistola. Se lo pide dos veces. La primera a las dos de la tarde. La segunda a las cinco menos cuarto, 10 minutos despu\u00e9s de que la Guardia Civil le detuviera, le multara por exceso de velocidad y por no tener la documentaci\u00f3n en regla y le dejara marchar gracias a que el Chino exhibi\u00f3 uno de sus carn\u00e9s falsos.<\/p>\n<p>Ya esa misma tarde, la dinamita qued\u00f3 escondida en el agujero impermeabilizado que excav\u00f3 el alba\u00f1il Gnaoui en una finca de Morata de Taju\u00f1a, casi una chabola, en la que hay cabras y gallinas, y que servir\u00e1 a partir de ese momento de cuartel general de la c\u00e9lula yihadista. Los explosivos est\u00e1n a buen recaudo, secos. Los tel\u00e9fonos m\u00f3viles que servir\u00e1n de temporizadores, comprados. La fecha elegida, el 11 de marzo, dos a\u00f1os y seis meses despu\u00e9s del 11-S, ya est\u00e1 fijada. Abdallah sigue redactando su \u00faltima carta. Sin pretenderlo, resume la mentalidad y la locura compartida de todos sus compa\u00f1eros:<\/p>\n<p>-No os entristezc\u00e1is. Juro por Al\u00e1 que yo invoco a Dios y le pido que me facilite el martirio y que me una con vosotros en el Para\u00edso, as\u00ed, vosotros tambi\u00e9n invocad a Dios en todas las oraciones. No soporto vivir en este mundo, humillado y d\u00e9bil ante los ojos de los infieles y los tiranos (&#8230;). Doy gracias a Dios que me llev\u00f3 a este camino. Si Dios me predestina la c\u00e1rcel, os dir\u00e9 lo mismo que dijo el Shaykh Ibn Taimiyya: \u00ab\u00bfQu\u00e9 podr\u00e1n hacer conmigo mis enemigos? Si me encarcelan ser\u00e1 para m\u00ed un retiro, si me destierran ser\u00e1 un viaje, y si me matan ser\u00e9 m\u00e1rtir\u00bb.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<p>La ma\u00f1ana del 11 de marzo, los terroristas, que llegan a la estaci\u00f3n de Alcal\u00e1 de Henares a bordo de una furgoneta Renault Kangoo, consiguen colocar 13 mochilas o bolsas cargadas de explosivos conectados a temporizadores para que estallen simult\u00e1neamente. De las 13, estallan 10. La primera, a las 7.37 minutos. La \u00faltima, a las 7.40. Esa bomba, la \u00faltima bomba, fue colocada por el due\u00f1o del locutorio de Lavapi\u00e9s, Jamal Zougam, en el cuarto vag\u00f3n de un tren que hab\u00eda salido a las 7.14 de la estaci\u00f3n de Alcal\u00e1. Explot\u00f3 cuando estaba parado en el and\u00e9n de la v\u00eda 1 de la estaci\u00f3n de Santa Eugenia. 14 personas murieron en el acto. Hay heridos que salen de los trenes aturdidos y son\u00e1mbulos, y s\u00f3lo tienen fuerzas para tumbarse en la grava, al lado de las v\u00edas, a la espera de que venga alguien y les arranque de esa pesadilla en la que acaban de ingresar.<\/p>\n<p>Las noticias del horror empezaron a circular inmediatamente. Las emisoras de radio fueron transmitiendo al pa\u00eds -un pa\u00eds que 72 horas despu\u00e9s celebraba unas elecciones generales-las cifras<\/p>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<p>crecientes de la matanza. El resultado final, terrible, fue el de 191 personas muertas: 34 en la estaci\u00f3n de Atocha, 63 en la calle T\u00e9llez, 65 en la estaci\u00f3n de El Pozo, 14 en la estaci\u00f3n de Santa Eugenia y 15 m\u00e1s que se fueron muriendo en distintos hospitales de Madrid. Otras 1.857 personas resultaron heridas. Muchas de ellas a\u00fan no se han recuperado. C\u00f3mo s\u00edmbolo tr\u00e1gico del dolor est\u00e1 el caso de Laura, en coma desde entonces. El d\u00eda de los atentados, Laura ten\u00eda 26 a\u00f1os. Su vida desde entonces no ha sido vida y, por si fuera poco, a su familia ni siquiera le queda el consuelo de que Laura, apartada criminalmente de la vida, se refugie al menos en un sue\u00f1o neutro. Porque Laura sufre. Lo cont\u00f3 su hermano durante el juicio. \u00abSe le ve en el rostro, por ejemplo cuando bosteza. Se pone roja. Tambi\u00e9n sufre cuando vomita o cuando las enfermeras la mueven para lavarla. Se ve claramente, Laura sufre\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre las 10 de la ma\u00f1ana del 11 de marzo, el conserje del<\/p>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<p>n\u00famero 5 de la calle del Infantado, un edificio de Alcal\u00e1 de Henares plantado justo enfrente de la estaci\u00f3n de Renfe, no deja de darle vueltas a la cabeza. Tres horas antes, cuando se dirig\u00eda al apeadero para recoger los peri\u00f3dicos gratuitos, hab\u00eda observado c\u00f3mo tres individuos se bajaban de una furgoneta, una Renault Kangoo de color blanco, y se dirig\u00edan a la estaci\u00f3n con mochilas o bolsas de deportes cargadas a la espalda. Al conserje, llamado Luis Garrudo, le llam\u00f3 la atenci\u00f3n que aquellos individuos fueran muy abrigados, con gorros y bufandas, cuando no hac\u00eda tanto fr\u00edo. Aunque en un primer momento no relacion\u00f3 su encuentro fortuito de la ma\u00f1ana con las explosiones que unos minutos despu\u00e9s se produjeron, ahora ya no tiene duda. Se pone en contacto con el presidente de la comunidad de vecinos y \u00e9ste a su vez se lo cuenta a la polic\u00eda. En cuesti\u00f3n de segundos, los agentes rodean la Kangoo y establecen un per\u00edmetro de seguridad por si se trata de una trampa dejada a prop\u00f3sito por los terroristas para causar m\u00e1s muertes.<\/p>\n<p>Madrid es a esa hora un caos de muerte y destrucci\u00f3n, pero tambi\u00e9n un ejemplo de c\u00f3mo una ciudad entera se vuelca en la ayuda de las v\u00edctimas. Polic\u00edas y sanitarios libres de guardia se presentan voluntariamente en comisar\u00edas y hospitales, los ciudadanos hacen cola para donar sangre, los taxistas apagan los tax\u00edmetros y se ponen al servicio de lo que haga falta, los conductores -avisados por la radio de lo que est\u00e1 ocurriendo-atienden c\u00f3mo nunca lo hab\u00edan hecho la petici\u00f3n de las autoridades para que las calles queden expeditas.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<p>Un gabinete de crisis se ha instalado en la sede del Ministerio de Agricultura, frente a la estaci\u00f3n de Atocha, y ya el juez Juan del Olmo y la fiscal Olga S\u00e1nchez, de guardia esa ma\u00f1ana, est\u00e1n bajando, junto al alcalde Alberto Ruiz-Gallard\u00f3n, las escaleras mec\u00e1nicas de la estaci\u00f3n de Atocha. El espect\u00e1culo de destrucci\u00f3n que est\u00e1n a punto de contemplar jam\u00e1s lo olvidar\u00e1n en sus vidas.<\/p>\n<p>La polic\u00eda, despu\u00e9s de asegurarse con la ayuda de perros adiestrados de que la furgoneta no esconde ninguna trampa, la traslada al macrocomplejo policial de Canillas. All\u00ed, expertos de Polic\u00eda Cient\u00edfica van vaciando la furgoneta. Obscenamente mezclados aparecen los objetos propiedad de Jos\u00e9 Garz\u00f3n, el trabajador al que unos d\u00edas antes los terroristas sustrajeron la Kangoo, y los \u00fatiles necesarios para matar a 192 personas. \u00abUn chaleco reflectante, dos tri\u00e1ngulos de emergencia, dos bufandas, un <em>slip<\/em>, un sobre, una multa de aparcamiento, varias cintas de radiocasete -una de ellas, de la Orquesta Mondrag\u00f3n-, una factura de recambios, una cinta de casete con caracteres \u00e1rabes, una bolsa de basura de color azul semitransparente con siete detonadores industriales el\u00e9ctricos y un extremo de un cartucho de dinamita pl\u00e1stica de color blanco marfil con papel parafinado&#8230;\u00bb. En dos de los detonadores, figura una etiqueta con la leyenda UEB DETONADOR ELECTRICO &#8211; BLASTING CAP &#8211; DETONATEUR ELECTRIQUE &#8211; Made in Spain\/CE 0163 -.<\/p>\n<p>Doce horas despu\u00e9s, a las dos de la madrugada del 12 de marzo, en una comisar\u00eda de Vallecas, una agente de polic\u00eda en su primer d\u00eda de servicio abre una mochila de las recogidas entre los efectos de las v\u00edctimas en la estaci\u00f3n de El Pozo y se encuentra una bomba. Un experto en desactivaci\u00f3n de explosivos -el artificiero Pedro-se la lleva al cercano parque de Azor\u00edn.<\/p>\n<p>&#8211; Met\u00ed el dedo en aquella masa gelatinosa. Luego lo saqu\u00e9. Ol\u00eda a almendras amargas.<\/p>\n<p>Ser\u00edan las dos y media de la madrugada del viernes 12 de marzo. La bomba fue desactivada. El tel\u00e9fono m\u00f3vil era un Mitsubishi Trium con dos agujeros en la carcasa de los que sal\u00edan dos cables de color azul y rojo que iban a un detonador de cobre, metido dentro de 10 kilos de dinamita pl\u00e1stica. La mochila conten\u00eda adem\u00e1s 640 gramos de tornillos y clavos para que funcionaran como metralla. La bomba no explot\u00f3 porque uno de los cables que part\u00edan del tel\u00e9fono estaba desconectado. Pero lo m\u00e1s importante era que el detonador ten\u00eda una inscripci\u00f3n. UEB DETONADOR ELECTRICO &#8211; BLASTING CAP &#8211; DETONATEUR ELECTRIQUE &#8211; Made in Spain\/CE 0163.<\/p>\n<p>Exactamente la misma inscripci\u00f3n que el detonador encontrado en la furgoneta Kangoo encontrada junto a la estaci\u00f3n de Alcal\u00e1 de Henares. La pista era buena.<\/p>\n<p>La furgoneta Kangoo registrada por la ma\u00f1ana y la bomba desactivada a la madrugada siguiente pertenec\u00edan a los mismos terroristas. Ahora urg\u00eda investigar el tel\u00e9fono m\u00f3vil que el artificiero Pedro hab\u00eda conseguido separar de la dinamita. El estudio del tel\u00e9fono y de la tarjeta que conten\u00eda llevaron a la detenci\u00f3n de Jamal Zougam, un marroqu\u00ed ya investigado por las polic\u00edas de varios pa\u00edses, el propietario del locutorio <em>Nuevo Siglo<\/em> en el barrio madrile\u00f1o de Lavapi\u00e9s.<\/p>\n<p>Por otra parte, los detonadores encontrados en la furgoneta Kangoo remiten a una empresa de explotaci\u00f3n minera de Asturias, Caholines de Merilles. El martes 16 de marzo, dos inspectores de polic\u00eda y un miembro del Centro Nacional de Intenligencia (CNI) se desplazan hasta la empresa y reclaman un listado completo de los trabajadores. Mientras lo estudian reciben un aviso de la comisar\u00eda central de Madrid confirm\u00e1ndoles la pista asturiana: algunas de las llamadas efectuadas con las tarjetas telef\u00f3nicas relacionadas con Jamal Zougam remiten tambi\u00e9n a Asturias.<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles, los tres agentes visitan la comisar\u00eda de Avil\u00e9s: all\u00ed hay alguien que les est\u00e1 esperando, que sabe que el cerco se estrecha y que tarde o temprano van a dar con \u00e9l. Se llama Jos\u00e9 Emilio Su\u00e1rez Trashorras y les habla a los polic\u00edas de tres marroqu\u00edes que vinieron a Asturias el 28 de febrero, el d\u00eda de la gran nevada. Sobre todo les habla de uno, del que m\u00e1s conoce, Jamal Ahmidan, al que todos llaman <em>El Chino<\/em> pero que Trashorras denomina <em>Mowgli<\/em> porque, seg\u00fan \u00e9l, se parece al ni\u00f1o de la pel\u00edcula de dibujos animados <em>El libro de la selva.<\/em><\/p>\n<p>Estos tres polic\u00edas constituyen la punta de lanza de todo un ej\u00e9rcito de agentes, especialistas e investigadores espa\u00f1oles que trabajan para el mismo fin. Acaban de obtener el segundo de los nombres clave para descubrir y localizar a la banda terrorista. Ese mismo d\u00eda, un oficial de la Guardia Civil obtiene lo mismo, por s\u00ed solo, sin ning\u00fan esfuerzo, gracias a la llamada de un mat\u00f3n de discoteca que trabaja en lo que sale y que a veces act\u00faa de chivato policial<\/p>\n<p>\u00abEl Chino tiene detonadores, tiene&#8230; tiene&#8230; mandos a distancia, tiene, tiene Goma 2&#8230;\u00bb. Le explica que despu\u00e9s de haber pasado tres a\u00f1os en la c\u00e1rcel, Ahmidan volvi\u00f3 a Espa\u00f1a \u00abya con el rollo de Al\u00e1, \u00bfsabes lo que te digo?, o sea, ya no bebe nada de alcohol, ya no roba ni na&#8230; empez\u00f3 a traficar, vino aqu\u00ed a liarla, a liarla, te lo juro por mi padre, que es que vamos&#8230; estoy segur\u00edsimo que es \u00e9l\u00bb. El guardia civil act\u00faa como si no le creyese del todo. Y Zouhier a\u00f1ade, para convencerle: \u00abEse t\u00edo siempre hablaba del rollo del tel\u00e9fono, no hablaba de detonadores, siempre hablaba del tel\u00e9fono, de tel\u00e9fonos, \u00bfsabes? quer\u00eda saber c\u00f3mo se hac\u00eda \u00bfentiendes? Lo de hacerlo con el tel\u00e9fono\u00bb.<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n llega tarde y es ya in\u00fatil. De hecho, los mandos policiales saben en ese momento que se enfrentan a una banda peligrosa que huye hacia delante con intenci\u00f3n de volver a matar, que conserva kilos de explosivos y que son capaces, en \u00faltima instancia, de hacerse saltar por los aires si se ven cercados.<\/p>\n<p>De hecho, el 2 de abril los terroristas intentan, infructuosamente, explotar una bomba al paso del AVE por Mocej\u00f3n (Toledo). Un vigilante les descubre mientras colocan el explosivo. Huyen, se esconden. La polic\u00eda rastrea minuciosamente las llamadas cruzadas de las tarjetas interceptadas en una desesperada carrera contra el reloj. Por fin, los encuentran. Se esconden en un piso de Legan\u00e9s. Son las tres y media de la tarde del 3 de abril, casi un mes despu\u00e9s de que Abdallah comenzara a escribir en las cuartillas:<\/p>\n<p>-Para mis hijas: vuestro padre ha sido hombre de valores morales, y siempre ha pensado en el Yihad. Los dem\u00e1s quer\u00edan intimidarme con el sufrimiento y la c\u00e1rcel. No obstante, gracias a Dios, \u00c9l me gui\u00f3 para llevar a cabo aquel cometido. Os pido que se\u00e1is devotos a Dios, y que sig\u00e1is a nuestros hermanos, los <em>muyahidines<\/em>, all\u00ed donde est\u00e9n, tal vez form\u00e9is parte de ellos. \u00c9sta es la esperanza que yo deposito en vosotras, ya que la religi\u00f3n triunfa por la sangre y los sacrificios. No os aferr\u00e9is mucho a esta vida. Qu\u00e9 la paz est\u00e9 con vosotras.<\/p>\n<p>La polic\u00eda localiza el piso en la calle Carmen Mart\u00edn Gaite, en Legan\u00e9s. A las cuatro de la tarde, uno de los integrantes de la banda, Abdelmajid Bouchar, el atleta de medio fondo al que su padre ech\u00f3 de casa por harag\u00e1n, descubre, al bajar la basura, que est\u00e1n rodeados y echa a correr en direcci\u00f3n a la v\u00eda del tren, mientras grita para alertar a sus compa\u00f1eros. Un polic\u00eda sale detr\u00e1s de \u00e9l sin conseguir darle alcance. \u00abCorr\u00eda exactamente mucho\u00bb, asegur\u00f3 despu\u00e9s el agente. Los compa\u00f1eros del huido se apostan en las ventanas y comienzan a disparar.<\/p>\n<p>En el piso hay ocho integrantes de la banda. Entre ellos, El Chino y Abdallah. A las seis y veinte ya han decidido que no pasar\u00e1n de esa noche. Optan por decir adi\u00f3s a su gente. Serhane <em>El Tunecino<\/em>, el economista que trabajaba en una inmobiliaria, uno de los cabecillas de la banda, llama a su madre a T\u00fanez para despedirse de ella. Los hermanos Oulad hablan con su familia&#8230; Abdallah telefonea a su hermano. Es su segunda despedida, la primera est\u00e1 escrita en unas cuartillas cuadriculadas.<\/p>\n<p>-Para mis hermanos en el camino de Al\u00e1, en cualquier lugar: mucha gente toma la vida como camino para la muerte. Yo he elegido la muerte como camino para la vida. Ten\u00e9is que aferraros al Islam, por dicho y hecho, como actividad y <em>yihad<\/em>. El Islam no se reduce a unas cuantas oraciones en la mezquita, tal y como algunos piensan, sino que es una religi\u00f3n que abarca todo. Absteneos de seguir los extrav\u00edos de Sat\u00e1n, de humillaros y de creer en las falacias de los d\u00e9spotas, de modo que el mundo entero, tanto en Oriente como en Occidente, se est\u00e1 riendo de vosotros. Maldecid a los tiranos y combatidlos con todo lo que ten\u00e9is de fuerza, junto con sus lacayos, los (&#8230;) de los seres humanos. Que la maldici\u00f3n de Al\u00e1 caiga sobre los injustos.<\/p>\n<p>A las ocho y media, agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la polic\u00eda cortan la luz, el gas y el agua del edificio, y conminan a los encerrados a rendirse. Media hora m\u00e1s tarde, los polic\u00edas de \u00e9lite se parapetan en el rellano de la escalera, colocan una peque\u00f1a carga explosiva junto a la puerta del piso y la vuelan. Gritan a los terroristas que se entreguen, pero \u00e9stos les contestan: \u00abEntrad vosotros, mamones\u00bb. Los polic\u00edas lanzan gases lacrim\u00f3genos al interior del piso. Segundos despu\u00e9s, uno de los terroristas activa el cintur\u00f3n de dinamita que se hab\u00eda colocado en la cintura. De la explosi\u00f3n mueren en el acto todos los miembros de la banda y uno de los geos, Francisco Javier Torronteras, que esperaba en la escalera, preparado para el asalto.<\/p>\n<p>Durante tres d\u00edas, los investigadores rebuscan entre los restos del piso. Hallan pistas, pruebas y documentos que ayudan a desenmascarar a otros miembros de la banda. Entre otras<\/p>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<p>cosas, aparecen pasaportes falsos y verdaderos, libros religiosos, papeles con n\u00fameros de tel\u00e9fono, cintas de v\u00eddeo en las que se ve a terroristas, con la cara cubierta y armados, reivindicando el 11-M. En el disco duro del ordenador hay ficheros reveladores llenos de manuales de instrucciones, algunos bajados de internet: \u00abEl gatillo para iniciar la yihad\u00bb, \u00abLos objetivos de la <em>yihad<\/em>\u00ab, \u00abintroducci\u00f3n a la cultura militar\u00bb y otros documentos escritos para elaborar explosivos o para actuar en caso de resultar detenido.<\/p>\n<p>En una de las listas de tel\u00e9fonos se inclu\u00eda el nombre de Saed El Harrak, integrante de la banda y amigo del alma de uno de los suicidas. Cuando la polic\u00eda registr\u00f3 la taquilla que El Harrak utilizaba en su trabajo, en la empresa Encofrados Rom\u00e1n, encontr\u00f3 una bolsa de deportes. En su interior hab\u00eda un sobre con unas hojas que su hermano en la fe Abdallah le hab\u00eda confiado cuando ya ten\u00eda la dinamita y empez\u00f3 a sospechar que el final se acercaba. La primera frase dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p>-En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. Soy Abdenabi Kounjaa. Este es mi testamento y espero que se lea con prudencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>REPORTAJE: LA VERDAD DEL 11-M BASADO EN LA SENTENCIA JUDICIAL (ver PDF en el enlace ) SENTENCIA HechosProbados Antonio Jim\u00e9nez Barca y Pablo Ordaz 04\/11\/2007 El Pa\u00eds La sentencia del 11-M deja zanjada la autor\u00eda islamista del mayor atentado de la historia de Espa\u00f1a. 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