Cerca de la Navidad

Hola, Rodrigo, buenos días lluviosos de diciembre. Son las ocho y te escribo estas pocas líneas de cariño y recuerdo. Ojalá pudiera hablarte en persona, ay, si se pudiera…

Enseguida celebraremos la vigésima Navidad sin ti. Y me duele la cifra, porque es también la de los años que estuviste con nosotros.

Esta tarde tenemos la fiesta de niños en la Aso. El sábado próximo cenaremos con Ela, por fin, después de varias festividades de aislamiento y pandemia. ¿Dónde estás tú, cariño? ¿Qué haces? ¿Nos ves?

Persevero en mantener el contacto, hijo. Ya sabes que todos te añoramos y queremos. Tú vuela muy alto. Y no dejes de cuidarnos. Miles de abrazos de oso, Mamá.

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