
Hola, hijo. Es un gusto contarte que ya estamos de vuelta. Han sido unos días de desconexión muy agradables, pero nos hemos encontrado a G muy triste esperándonos.
La vida es así, las cosas suceden por sorpresa. Justo acababa yo de soñar contigo, eras un niño pequeño que nos decía «bienvenidos a casa», no imaginaba esta situación.
Por favor, no dejes de cuidarnos.