Se acaba 2023

Hola, Rodrigo, cariño. Te escribo desde la buhardilla y el último sábado de 2023. Qué vértigo saber que tú no estás con nosotros desde 2004, nunca consigo aceptarlo, comprenderlo del todo.

Vimos a Ela el día 24, y a tu tía y primos el 25. Las fiestas son tristonas sin ti. Ojalá hubiera peques que las alegrasen, pero nos toca lidiar con esa ausencia también.

Papá y yo peleamos por no perder la esperanza vital. De momento, tenemos ilusión por los viajes. Ya veremos en el futuro, cuando los problemas de la vejez nos impidan disfrutarlos. Pero, por encima de todo, lo que nos falta es tu compañía. Lo que duele. Para lo que no hay solución alguna.

Te echamos muchísimo de menos, hijo.

Pasaremos solos la Nochevieja, ya sabes que no somos de mucha celebración de fin de año. Hasta ahora, siempre venía tu hermano a cenar y luego se iba a la fiesta. Esta vez él y B se dejarán caer a la hora del vermú. Ya te contaré qué tal esta novedad novedosa.

Ojalá me leas, Rodrigo. Ojalá me estés esperando en la última vuelta del camino. Te quiero siempre, a pesar de todo.

No te olvidamos, hijo; no nos olvides tú, por favor.

Millones de abrazos de oso: Papá y Mamá.

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