
Hola, cariño, buenos días.
Hoy, como la Lloca, como las madres de los que se fueron lejos, te llamo y te echo muchísimo en falta.
Hablaré de mi último título en la Semana Negra. Es la tercera vez que vengo a presentar un libro mío y la primera en que estará tambien tu hermano. Me emociona que le hiciese tanta ilusión venirse hasta aquí.
Y entonces me asalta la morriña, y añoro que estuvieras también tú. Aunque quizás estés, a tu modo, me digo a mí misma. Ay, ojalá nos veas y nos oigas, Rodrigo.
Llueve. Hace hasta frío. Es curioso llegar de una de calor en Getafe y encontrarse aquí una temperatura tan deliciosa. Pero no todo es fácil, pues mi artrosis se queja un poquito más con este clima.
Qué le vamos a hacer, así es la vida, una mezcla de contradicciones.
No te olvidamos, hijo querido. Por eso te mandamos millones de abrazos de oso. Bueno, por eso, y porque te queremos un montón.
Siempre cuatro contigo: Papá, Mamá y Gonzalo.









