
Seguimos aquí, entre olas de calor y dolencias variadas, ¿me lees, Rodrigo? Ojalá nos veas, ojalá me oigas. Te echo muchísimo de menos, hijo.
Pasan los días y sus afanes, el bochorno todavía no cesa, la gente está de vacaciones y nosotros, en casa, jugamos a la contra, para huir de las multitudes y de la temporada alta.
Y poco más puedo contarte, cariño. Cierta mejoría y nada más que sea medianamente significativo.
Porfa, échanos un vistacito de ayudas múltiples.
Millones de abrazos de oso: Mamá.









