
Los días se acortan y está noche es el cambio de hora, «A las tres serán las dos» es la extraña frase que acompaña todos los últimos sábados de octubre, como el de hoy. Siento que la vida se repite y me da coraje que tú no estés aquí en esa serie de repeticiones.
La Aso y sus quehaceres absorbe más parte de nuestro tiempo de lo que nos gustaría. Esperamos que hasta que todo ruede un poco más fluidamente.
El otoño y sus colores hermosean el jardín, las sendas y paseos. Los prunos envejecen, el de la entrada, el tuyo, está malito. Nada permanece.
Seguimos tus pasos, Rodrigo. Espéranos.









