
Hola, cariño, buenos días de un nuevo sábado, cómo corre el tiempo…
Papá y yo vamos haciendo rutina, aunque aún nos persigue la sensación de vacaciones. Vemos a tu hermano a menudo. Charlamos mucho con él.
Todo fluye ordenada y pacíficamente, solo faltas tú, Rodrigo. Siempre, en toda circunstancia, alegre o triste, echamos de menos tu compañía.
No tenías que haberte marchado tan antes de tiempo, hijo. Ojalá sientas nuestra añoranza de ti y te pases a vernos. Ojalá volvamos a encontrarnos.
Aquí sigue estando tu casa y tu gente. Y te queremos.









