
Hola, Rodrigo, hijo querido. Desde el calor más bochornoso, te pienso y te escribo estas pocas frases.
Ojalá estuvieses aquí.
No para soportar esta ola de temperaturas, obviamente. Para compartir contigo las cosas sencillas de esta vida rara sin ti, que nos empeñamos en seguir transitando con serenidad y consciencia, pero que nos cuesta tanto.
Si estuvieses aquí…
Ojalá.
No desisto, porfa, mándanos fuerza y esperanza.









