
Veintidós años y dos meses, como una condena, así llevamos el cómputo del tiempo sin ti.
Vivimos sin ti.
Para siempre sin ti.
Da mucha rabia.
Por la locura y maldad de unos. Por las estúpidas decisiones de otros.
Hoy seguimos llorando tu ausencia injusta.
Y te seguimos queriendo.









