
Te escribo temprano, como ya es costumbre, Rodrigo. Las ventanas abiertas dejan pasar el ruido sordo del tráfico, lo que indica que sopla viento del noroeste. También se oye trinar a algunos pájaros,
Se ha instalado el calor, estamos en fiestas, y nos puede el cansancio. A ver si el finde nos alcanza para descansar.
El próximo sábado tenemos la Asamblea, y la visita del Papa. Ay, cómo lo habría disfrutado la tía Pepita… Después, espero, un poco de tranquilidad. ¿Y tú? Nada nos consuela de tu ausencia. Nada ocupa el hueco que dejaste, solo el cariño que te tenemos, hijo.
Y con ese amor seguimos.
Millones de abrazos de oso: Mamá.









