Mediados de julio

Hola, hijo, buenos días desde casita.

Después de dos semanas fuera, se agradece la dulzura de lo conocido, del hogar que arropa alma y cuerpo.

Ojalá estuvieses aquí.

Nos faltas, Rodrigo. Tenemos ese hueco de tu ausencia clavado para siempre en el corazón.

La vida transcurre plácida estos días de casi vacaciones. Solo duele que no estás.

Sigue doliendo. Dolerá siempre.

Te mando cariños, risas, pelis y series, poemas, novelas y juegos. Los que habríamos compartido si estuvieras.

Y millones de abrazos de oso.

Te queremos.

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