Marzo 2024

Hola, cariño,  buenos y fríos días.

En este aniversario vigésimo estamos hablando de ti, de vosotros,  nuevamente, en los medios. Y eso remueve la tristeza y el dolor por vuestras ausencias.

Te abrazo en la distancia.

Te abrazo fuerte.

Ayer mismo, desde la pasarela sobre el andén 2 de Atocha,  en una entrevista para la radio, te pensé con la misma incredulidad de hace veinte años. No podía ser, no podia ser que allí hubiera pasado todo, que allí, en ese lugar anodino,  te arrancaran la vida.

Aunque hayan pasado veinte años sigo sin entender por qué te marchaste para siempre.

Y te echo en falta más que nunca.

Por favor,  Rodrigo,  quédate a mi lado, como en las fotos de entonces,  cada vez que te vuelvo a llorar.

Te quiero.  No te olvido, nunca lo haré. No nos olvides tú,  hijo. Últimamente me aterra eso.

Te abrazo muchísimo.  Con abrazos de oso. Ojalá los sientas.

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