9 de marzo de 2024

Hoy se me hace difícil escribir. No me gusta la fecha por su cercanía a la otra, la tremenda, la del día que nos separó.

Qué puedo decirte, hijo.

Esta vez de número redondo parece que se acuerdan de lo que sucedió. De ti.

Nosotros jamás te olvidamos,  Rodrigo.

¿Cómo es posible que redactar estas pocas líneas me siga haciendo llorar,  todavía,  veinte años después?

Volveré a ponerte unas frases el día once.

Te quiero.

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