En abril aguas mil

Hola, cariño, buenos días entre lluviosos y soleados, lo esperable en este mes y en la primavera. ¿Y tú, hijo?, ¿qué tal todo? Ojalá pudieras contestarme. Ay, Rodrigo.

Papá y yo seguimos, no nos dejamos abatir. También tu hermano.

Y el asunto es que lo cotidiano no termina de llegar, porque todavía estoy implicada en tres o cuatro actividades que me sacan de esa dulzura necesaria. Aunque, como siempre te digo, no me quejo. Me gusta seguir hablando de ti, no importa que me cueste un poco más de estrés.

Veinte años sin ti, hijo. Lo mismo contigo que sin ti. Y ahora empezando un cómputo más largo para tu ausencia que para tu compañía. Me duele pensarlo, sentirlo. Pero es que no tengo otra manera de alcanzarte, solo puedo continuar andando hasta que llegue a ti. ¿Me esperarás?

Miles de besos, libros, series, canciones, bailes, juegos y abrazos de oso. No te olvidamos. Siempre cuatro: Papá, Mamá y G.

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