
Hola de nuevo, Rodrigo, cómo pasan los días, apenas me he dado cuenta y ya estamos a mitad de mes. ¿Y tú qué tal sigues? ¿Razonablemente bien, como nosotros?
Todavía me muevo entre actividades variadas, lo que me da un objetivo para no perder el norte, pero también su punto de ansiedad. No me quejaré nunca de estos hitos que van salpimentando nuestra vida, aunque me causen un poquito de vértigo o de estrés. De lo que me quejo es de tu ausencia.
Seguimos, continuamos, resistimos, avanzamos este largo camino sin ti pero en tu busca. No nos olvides, hijo, porque nosotros nunca dejamos de pensarte y quererte.
Millones de abrazos de oso: Mamá.









