Mediados de septiembre

Hola, cariño. El tiempo vuela. No tenemos obligaciones, pero siempre andamos haciendo algo y se pasan los días sin sentir.

Poco tengo que contarte. Que estoy algo mejor de mis achaques, que comemos con tu hermano para celebrar juntos ese cumple suyo que nos pilló lejos, poco más. La vida continúa sin ti. Inalterable.

Como seguirá sin nosotros, de hecho ya lo hace, pues nos hemos convertido los dos, Papá y yo, en pensionistas y parece, solo parece y da miedo, que estamos orillados a un lado del camino.

Está rara la vida. Será que nunca me acostumbro. Lo cierto es que nada ha vuelto a su ritmo desde que se te llevaron.

Millones de besos y abrazos, Rodrigo. Siempre contigo.

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