
Te escribo todavía de noche, esperando que llegue el frío del invierno, Rodrigo. Dicen los meteorólogos que este año empezará a partir de ahora.
Estamos en el puente de la Constitución y la Inmaculada, aunque ya las fechas no tienen el sentido de antes, cuando teníamos horarios laborales. Ahora la vida es más continua y sencilla.
Ayer pasamos la tarde con tu hermano, para hoy y mañana no tenemos planes en especial, porque preferimos huir de las fechas multitudinarias. Y porque las próximas semanas están llenas de acontecimientos y actividades a veces agobiantes.
Seguimos aquí, los tres, cuatro de corazón, y siempre contigo. No te olvidamos, hijo. Porfa cuídanos.
Mil abrazos de oso: Mamá.









