
Hola, cariño. Estas citas semanales contigo son un hito en el continuo temporal. Aquí me doy cuenta, aquí constato absolutamente, el tempus fugit. Y me duele tu ausencia.
Anteayer Papá y tu hermano me acompañaron en el acto de nombramiento de colegiados de honor, de eméritos, en mi Colegio Profesional.
Faltabas tú.
Aunque Papá dice que estuviste, a tu modo y a mi lado, te echamos en falta los tres.
Así seguimos, Rodrigo.
Nunca te olvidamos.









