18 de enero de 2025

Continúo moviéndome entre la extrañeza vital y la frustración, querido Rodrigo,  de no tenerte cerca.

Envejecemos a pasos agigantados, siempre sin ti, áspera, dura, terriblemente sin ti.

Poco más.

Buscamos en qué distraer, ocupar, dar sentido, a nuestras vidas. Intentamos no perder la esperanza.

Míranos, por favor, hijo.

Te queremos.

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