11 de enero de 2025

Apenas fue ayer el vigésimo aniversario y resulta que estamos a dos meses del veintiuno. Buenos días,  hijo, la realidad se me antoja extrañísima.

Apenas he hecho propósitos para este año nuevo,  solo resistir a los achaques que han dejado de rondarme porque se han instalado campechana y absolutamente.

Papá y tu hermano me cuidan un tanto preocupadillos, ojalá estuvieras, Rodrigo. Somos tan pocos y nos asusta todo tanto…

Ela está muy mayor y repite las mismas frases una y otra vez, con voz pastosa, lejísimos de lo que fue, cada vez más ajena a la realidad.

Esta es la vida que vivimos sin ti.

No te olvidamos,  cariño. Porfa,  no nos olvides tú.

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