
Hoy llueve y hace frío. Lo esperable en invierno, pero las orquídeas, entre cristales, extienden sus tallos y anuncian flores pronto. Ojalá eso sea también para nosotros y renazcamos esta primavera, un poco menos achacosos y un mucho más lúcidos.
Querido Rodrigo, ¿llegas a leer estas pobres líneas mías de cada sábado?
Nunca pierdo la esperanza de que sea así.
Porfa, hijo, échanos una mano. No dejes de cuidar de Papá y de mí, de tu hermano… ni de esperarnos.
Millones de abrazos de oso, cariño, de risas y de libros. Te queremos.









