15 de febrero de 2025

Hace veintiún  años, se dice pronto pero se vive con dificultad, andabas por aquí,  hijo. Con nosotros.

Entonces la vida parecía sencilla,  casi domesticada. Tu hermano y tú iniciábais vuestras aventuras estudiantiles más allá del barrio,  los amigos de siempre,  lo conocido.

Apenas te dio tiempo a vivir,  ni siquiera llegamos a alcanzar una mínima rutina, y nos fuiste arrebatado. Se te llevaron sin compasión.

Y no sé por qué no pudimos vivir como tantos otros. No encuentro razon plausible para que lo esperable, lo que todos a nuestro alrededor transitaban en paralelo, se convirtiese en  horror para nuestra pobre familia de cuatro.

Desde la casa que entonces compartíamos y ahora habitamos papá y yo en solitario, te envío mil millones de besos,  Rodrigo. A pocos días de un nuevo aniversario,  no te olvidamos.

Quiero considerar ayuda tuya todo lo bueno y especial nos ha sucedido estos últimos días. Muchas gracias, cariño.

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