Segovia

Te escribo esta mañana fría de sábado desde un hotel, tras la presentación de uno de mis libros. Buenos días, hijo querido.

Llegamos los tres, tu hermano nos acompaña. Así seguimos la tarea de vivir sin ti. Juntos. Siempre.

Poco más. Que la ciudad de tus ancestros paternos sigue hermosa, que llueve, que ojalá anduvieras con nosotros por estas calles mojadas de lluvia.

Mil abrazos de oso. Te queremos.

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