Sábado 19 de julio

Ya estamos de nuevo en casa, con el calor aplastante del que intentamos huir y que hoy, prontito, nos ha dado un poco de tregua. Buenos días, Rodrigo.

Te escribo tecleando en la buhardilla, lujo que no suelo poder permitirme cuando las temperaturas la convierten en un lugar inhabitable. Hoy aprovecho el fresquito.

De momento toca quedarse aquí, ya sabes que huimos de las multitudes y los tiempos puramente vacacionales. Pero vamos a hacer pequeñas escapadas. ¿Y tú, cariño?

Tu nombre resonando a nuestro alrededor, en momentos inesperados, nos llena el alma de serenidad y de esperanza. Porfa, cielo, no dejes de cuidar de estos tres locos tuyos: tus padres y hermano. Porque nosotros no te olvidamos.

Besos. Abrazos. Risas y libros. Te queremos.

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