11 de octubre

Sábado y 11, aquí me tienes, Rodrigo, escribiéndote.

Esta vez desde la emoción de haber dejado las cenizas de Ela y el tío en la montaña.

Fuimos con Papá tu hermano y yo. Los tres siempre juntos.

Están en un lugar discreto y hermoso, bajo un acebo pequeño. En la sierra que tanto les gustaban y tanto recorrieron.

Gracias por vuestra compañía, discreta, desde vuestro universo, pero verdadera. Y miles de abrazos de oso para todos.

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