
Hoy es domingo y te escribo a las 6, cuando todavía está oscuro y solo entra la luz de una farola entre las cortinas.
Ayer vinimos con la Aso a Barcelona, muy temprano, y no tuve tiempo de ponerte unas líneas. Hoy, después de haber hablado de ti con todos, y después de haber dormido muy poco, te cuento estas cosas, Rodrigo.
Son demasiadísimas impresiones que no puedo procesar, que me hacen sentir extraña, ajena, como si viese todo desde fuera de mí misma.
Estoy en fase roma, de agotamiento mental y emocional. Pero como ya lo conozco, no me asusta.
Porque desde aquí, da igual mi estado, también te quiero, hijo.Con todo mi corazón.









