
Se pasan las semanas como una exhalación. Y se llevan con ellas la serenidad de mi pobre espíritu atormentado.
Hola, Rodrigo, buenos días.
Lo terrible es que ha regresado la ansiedad excesiva, tanto que tuve que volver al médico. Pero parece que voy encaminándola. Además, hemos recibido variados empujoncitos de ánimo, algunos con tu marca emocionante, que nos incitan a no desistir.
Aquí nos tienes, hijo. Te necesitamos. Porfa, cariño. Mándanos más ayuda.
Nosotros, a cambio, te enviamos toneladas de abrazos y besos. Y millones de agradecimientos.









