
Este finde rompe la monotonía de tanto trabajo con una celebración familiar. Tú sigues lejos. Tú no traes a tu pareja, ni a tus hijos. Nos hacemos mayores y sigues desaparecido, lejano y juvenil.
Por favor, cariño, cuídanos. Esto desgasta. Por favor, Rodrigo, que siga siendo motivo de unión entre nosotros tres, como hasta ahora.
Se intuye la Navidad acercándose y no tenemos ni tiempo ni energía para pensar en ella. Ojalá pudiésemos contar contigo y tu presencia fuese sólida y total. Pero no. Seguimos con ese hueco doloroso.
Te queremos. Ojalá estuvieras. Te queremos. Gracias por mandarnos estrellitas de esperanza. Te queremos,









