
En esta gélida mañana, te anoto estas líneas simples, hijo querido.
Todo sigue razonablemente bien, aunque trabajoso. La cercanía de la Navidad y una charla están removiendo nuestra añoranza y nuestra pena. Vuelven las imágenes intrusivas, los recuerdos difíciles, rebrota la ansiedad. Pero resistimos, contigo siempre en el corazón,
Porfa, no dejes de ayudarnos, Rodrigo.
Millones de abrazos de oso, te queremos.









