Finales de noviembre

Estamos cansados estos días, Rodrigo. Pero ya pronto serán las vacaciones y eso nos da ánimos para resistir.

Lo difícil vendrá con las fiestas navideñas, porque es cuando más se notan las sillas vacías. Sobre todas, la tuya.

Y no sé si contarte cómo están el jardín y tus árboles. O cómo estamos nosotros. Pocos, cada vez menos, y tristes.

Pasan los años, nos inundamos de canas, arrugas y achaques. Al menos no eres testigo de nuestro declive, me digo, como para consolarme de tu ausencia. Luego me entristece lo solo que está tu hermano para afrontarla.

No nos olvides, hijo. Nosotros no te olvidamos.

Millones de besos: Mamá.

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