
Llueve tantísimo, que media España está inundada. Por ciertas alteraciones en las corrientes del Polo, ha cambiado la posición de los anticiclones y recibimos las borrascas del Atlántico que antes no nos afectaban. La vida se ha vuelto extraña. Aún más. Y tú todavía ausente, aún sin volver a casa.
En la vorágine de preparativos del 22 aniversario, se dice pronto, veintidós años ya, te pienso. Y te escribo, y te llamo, y te añoro y te envío millones de toneladas de cariños.
Papá, tu hermano y yo, siempre juntos, te llevamos en el alma, como parte indivisible, de continuo un «nosotros cuatro».
Por eso te compartimos besos, libros, pelis y series, canciones, bailes caseros y chistes malos, todo como antes, como si siguieses aquí.
Y te queremos.









