
Buenos días ventosos y fríos, Rodrigo. Hoy te escribo desde la oscuridad de otra madrugada sin sueño. Ojalá me leas,
El viento silba en las ventanas, agita a los árboles recién podados, más desnudos que otros años, aparentemente más indefensos.
Papá y yo poblamos esta casa, que se nos hace enorme sin vosotros, pero a la vez está llena de vuestras vidas, experiencias y aventuras. Todavía brilla y suena todo lo que compartimos aquí.
Porque aquí, en piña los cuatro, resistimos. Siempre queriéndonos, siempre unidos.
Special son, sadly missed, we love you,
Abrazos, abrazos, abrazos: Mamá.









