
Ya estamos casi en el mes maldito. Nos escondemos tras mil acciones pequeñas. Y tú, Rodrigo, parece que también andas oculto tras todas ellas,
Llenaremos estos días de obligaciones. Contigo doliendo en el corazón,
Nunca terminamos de entender tu ausencia. Mucho menos de aceptarla sin enfado.
Pero seguimos. Lo mejor que podemos.
Y, siempre, siempre, queriéndote muchísimo, al máximo, sin desfallecer.
Millones de abrazos de oso: Papá, Mamá y tu hermano.









