Se acaba abril

Hola, cariño, cómo pasa el tiempo. El próximo finde es mi cumpleaños y voy añadiendo dígitos a una edad que empieza a ser provecta. 

Y me pongo a imaginar cómo serías, de estar aquí. Parecido a tu hermano, supongo. Y me envuelve la tristeza de no poder compartir vida contigo. Y me enfurruño. Y termino llorando.

Ojalá pudiera regresar a los momentos compartidos, hijo querido. Ojalá supiera.

Aquí seguimos enteros, razonablemente bien,  luchando contigo y por ti.

No te olvidamos, Rodrigo.

Millones de abrazos de oso: Papá, Mamá y G.

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