
Hola, cariño, cómo pasa el tiempo. El próximo finde es mi cumpleaños y voy añadiendo dígitos a una edad que empieza a ser provecta.
Y me pongo a imaginar cómo serías, de estar aquí. Parecido a tu hermano, supongo. Y me envuelve la tristeza de no poder compartir vida contigo. Y me enfurruño. Y termino llorando.
Ojalá pudiera regresar a los momentos compartidos, hijo querido. Ojalá supiera.
Aquí seguimos enteros, razonablemente bien, luchando contigo y por ti.
No te olvidamos, Rodrigo.
Millones de abrazos de oso: Papá, Mamá y G.









