
Hola, cariño. No tengo nada nuevo ni interesante que contar, pero te escribo estas líneas. Para que nunca olvides que te quiero, que te sigo la pista y que comparto la añoranza tuya con Papá.
Poco más puedo decirte, hijo. Pero, ya lo sabes, es la pura verdad.
Tú, porfa, Rodrigo, nunca dejes de ayudarnos. Porque es que recorremos este camino difícil, a menudo desencantados, o tristes, o llenos de dudas, estrés y malestar.
No dejes de mirar nuestros pasos.
Millones de abrazos de oso: Mamá.









