11 de abril de 2026

Hola, hijo, buenos días.  Hoy,  tras veintidós años y un mes de ausencia,  te seguimos esperando y escribiendo.

Canta un pájaro en la oscuridad, ya cercana el alba, y luego regresa el silencio de esta mañana de sábado. El mundo loco está inmerso,  más bien enfangado, en guerras absurdas, innecesarias y estúpidas. Y, a la vez que una misión espacial regresa a la luna, en un alarde de maravilla científica, muchos locos evitan las vacunas, en otro alarde, ahora de estupidez acientífica. Eso somos. Lo mejor y lo peor. La  inteligencia y la vergüenza.

Tu pequeña familia resiste en medio de todo este jaleo, Rodrigo.  Con tu nombre en los labios siempre. 

Te echamos en falta.  Ojalá estuvieses,  ojalá vinieras.

Millones de abrazos de oso. Te queremos,

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