
Buenos días, hijo, desde casita. La calle, el barrio entero, parecen deshabitados. Se han ido todos de vacaciones, tu hermano también, y se les echa en falta. ¿Dónde andas tú?
Ojalá me leas, nos mires y nos cuides, Rodrigo. La memoria visual me falla, me da rabia cuánto te me desdibujas si no miro tus fotografías. Y añoro el sonido de tu voz.
Hay una nueva personita en camino, una niña de tu prima Alicia, que llegará después del verano. ¿La conoces ya? Es una alegría, nos da mucha esperanza que venga ya esa nueva generación.
Porque no pudimos conocer a tus hijos, y no sabemos si vendrá alguno de tu hermano, qué emoción saber, experimentar, que la vida sigue.
Sigue así de bonita. Aunque solo sea una sobrinanieta, aunque no la veremos mucho, es un regalo para que no estemos tan solos sin ti.
No te olvidamos. No nos olvides tú, cariño.
Millones de abrazos de oso: Mamá.









