
Buenos días, Rodrigo.
Desde casa, con amor, te pasamos entrada virtual para ver un monólogo. De los que te gustaban, te gustarían, si estuvieras. Ven con nosotros, anda, hijo.
Saldremos de la rutina. Nos hace falta. Andaremos muy cerquita de las acampadas de Sol por la vivienda. Y a esto, también, vente, porfa, hijo.
Vente a tu estilo sutil, como cuando nos acompañaste al 15-M, también allí, en 2011.
Siempre contigo, aunque ya no estabas entonces, aunque tampoco ahora, te llevamos con nosotros.
Del mismo modo en que fuimos juntos, contra la guerra, en 2003, seguimos siendo cuatro.
Para siempre.









