
Hola, cariño, buenos días otoñales y de sábado. Hace una semana te escribía sobre el accidente ferroviario y hoy mil noticias nuevas opacan el luto y el dolor. Así es la prisa de esta humanidad nuestra.
Mi corazón, sin embargo, sigue contigo y con ellos. En puro abrazo solidario. Siempre. Porque sé demasiado bien que apenas están entendiendo, y mucho menos aceptando, lo sucedido.
Y claro que estoy con mis colegas de la marea verde, desde infantil hasta la universidad en lucha por un servicio público de la calidad que todos nos merecemos,
Pero, sobre todo, contigo y con los que sufren la dolorosa separación de sus seres amados y perdidos.
Necesitamos tu/vuestra ayuda.
No dejes de venir a cuidarnos, Rodrigo,
Millones de abrazos de oso: Mamá.









