Siempre con tu hermano

Hola, Rodrigo, cariño, ¿qué tal estás? Ayer me despisté, pero nunca es tarde y te escribo hoy, domingo. Estuvimos juntos los tres y, cuando eso pasa, somos cuatro; porque tú, a tu modo, también estás.

Simplemente comimos y charlamos un ratuco. Es una gran ventaja estar tan cerca como para vernos cuando nos apetezca, pero no tanto como para invadir nuestras respectivas cotidianidades. Así es perfecto.

Sigo escribiendo y presentando mi último libro. Papá vuelve al trabajo después de disfrutar los últimos días de vacaciones de 2023. Y hacemos ya la cuenta atrás, pues le quedan pocos meses para jubilarse, por fin. Y aunque la cercanía del vigésimo aniversario nos incomoda, intentamos vivir con serenidad estos días, semanas, meses hasta entonces.

Tú, por favor, no dejes de cuidarnos. Porfa, porfa, porfa. Millones de abrazos, hijo querido. Y de besos. Y de canciones. Y de libros…

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