El tiempo vuela

Son las ocho de la mañana y te escribo desde la buhardilla, como tantas veces estos años sin ti, Rodrigo.

Se acaba enero, tempus fugit, y tenemos marcadas fechas importantes en cada mes, no nos envuelve el tedio, te lo aseguro, hijo. Así, poniéndonos hitos, vivimos lo mejor que se nos ocurre. Te echamos siempre en falta. Añoramos la familia que fuimos y la que ya nunca seremos porque nos faltas tú, tu pareja, tus circunstancias, tus hijos…

Eso es todo. A lo lejos, alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se conforma con haberte perdido...

Sin embargo, seguimos resistiendo. Contigo. Con tu hermano. Por vosotros dos.

Marcar el enlace permanente.

Comentarios cerrados.