
Se pasan las semanas casi sin sentir, mientras se aproxima de nuevo el aniversario; redondo esta vez, lejanísimo en la consciencia colectiva; casi sueño, pesadilla tremenda, para tu pobre familia, Rodrigo.
Vivimos lo más serena y honestamente que podemos.
Pero nos sigues faltando.
No nos olvides, cariño. Te queremos.
Y vamos a buscarte.









