
Hola, cariño. Aquí nos tienes. A los tres juntos. Preparando los memoriales del proximo mes.
El tiempo pasa rapidísimo. Y tú sin volver a casa todavía. Nos hacemos viejitos sin ti.
Sin ti.
Nada ha vuelto a ser como antes. Todo es extraño desde que no estás, aunque, a la vez, parece que fuiste un sueño.
Ay, Rodrigo.
No te olvidamos. No nos olvides tú, hijo.
Mañana será 11 y volveré a ponerte unas líneas. Mándanos risas de las tuyas. Por favor.









