11 de febrero de 2024

A un mes del vigésimo aniversario,  vuelvo a escribirte unas líneas tristes, Rodrigo.

Todos los febreros se tiñen siempre de las mismas tonalidades ásperas por su cercanía a la fecha maldita. Este no podía ser diferente.

Intentaremos vivir estos días difíciles con serenidad. Tú no dejes de cuidarnos, hijo.

Millones de abrazos de oso. No te olvidamos.

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