Por fin un día cualquiera, aunque aún de marzo

Ya tenemos camelias rojas. Y tu árbol, perdiendo las flores, ha llenado de pétalos el coche y la entrada de la casa. Como si hubiera nevado nieve rosa.

Por fin se acabaron las prisas y los fastos. Hay nuevas noticias que contar, así que ya no ocupamos las portadas. Y podemos volver a la rutina. A los ritmos tranquilos que acarician el alma.

Hace un calor inusitado, aunque tal vez llueva, el cielo está indeciso. ¿Y cómo estás tú, Rodrigo?

Papá y yo resistimos. También tu hermano. Resistimos. Esa es la palabra. Ahora nos toca recuperar el resuello. Tú vuela muy alto, cariño. Pero no nos dejes de cuidar, porfa, porque siempre te necesitamos.

Abrazos de oso de los tres, haciendo melé contigo. Y una piña de cuatro. Te queremos.

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