
Hola, cariño, buenos días de aguas y amenaza de lluvias intensas. Intentamos regresar a la normalidad, pero ni el clima, ni la vida nos dan tregua.
Llueve. Como los días en que tuvimos que decirte adiós. Llueve tanto que hasta el Manzanares parece un río de verdad.
Desde el lunes, Ela está en el hospital. El cáncer ha vuelto. Y cuando la devuelvan a casa, será para irse apagando, porque a sus noventa y dos poco mas se puede hacer. Toca decirle adiós.
Porfa, hijo, sal a buscarla, con Elo y tu tío J.
Y no nos dejéis tan solos aquí, Rodrigo, que cada vez somos menos. Con tan pocos efectivos, vamos a perder la batalla. ¿No puedes mandarnos tropas nuevas?
Esperamos que sí.
Mientras tanto, te envío millones de abrazos de oso. Te quiere muchísimo: Mamá.









